lunes, 21 de mayo de 2012

CUAN HERMOSO SON LOS PIES

CUAN HERMOSO SON LOS PIES
Los escribas y los fariseos en el día de Jesús tuvieron una teoría con la cual yo estoy de acuerdo. Ellos creyeron que habría una profecía en las escrituras acerca de cualquier mensajero importante  de Dios que se levantara en su día. En otras palabras, pensaban que tuvieron el derecho de juzgar cualquier movimiento de Dios por la palabra, y que Moisés  y los profetas, habrían predicho los eventos y personas que iban a tener un gran impacto de Israel. Ahora, esta es buena teoría. Jesús dijo, “En la cátedra  de moisés se sientan los escribas y los fariseos. Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; más no hagáis conforme a sus obras,  por que dicen, y no hacen” (mateo. 23:2-3). Aunque conocían la letra de la palabra, sin embargo no podían hacer las obras de Dios, porque su espíritu y su vida no eran rectos. Y si tu espíritu no es recto, peligroso es procurar interpretar la voluntad divina. Puedes  leer el mismo libro como otros, pero no verás las mismas verdades.
Así que los fariseos tenían la teoría, pero no produjo vida ni actividad divina en ellos. Cuando los Magos se fueron a Herodes para averiguar dónde iba a nacer el Cristo, él llamó a los escribas y principales sacerdotes y se lo preguntó. Ellos le contestaron sin vacilación (mateo. 2:5), porque sabían que Cristo iba a nacer en Belén, Pero, ¿estuvieron presentes esperándolo cuando aconteció? ¡No! Ellos conocían lo que la palabra decía, pero no había producido una fe viva en ellos, porque no había llegado a ser una parte de ellos. De esta manera perdieron el evento más grande de su vida.
MINISTERIO DE BELÉN
Nataniel era uno que sabía que Cristo tendría que salir de Belén. El también sabía que no había ninguna profecía indicando que algo de bueno saldría de Nazaret. De modo que cuando Felipe le encontró  y le dijo que habían encontrado al Cristo, él se emocionó hasta encontrar que era Jesús de Nazaret. Desilusionado, su contestación  era: “ ¿De Nazaret puede salir algo de bueno?” (Juan. 1:46). “Ven y ve”, era la respuesta de Felipe, y el espíritu de Nataniel era recto (Juan. 1:47), de modo que tenía voluntad para ver. Y se encontró con el Cristo. Inmediatamente sus argumentos teológicos desvanecieron, y a pesar de su falta de entendimiento de las escrituras, él confesó que este hombre era el hijo de Dios y el rey de Israel.
Realmente, Jesús era de Belén, como todos sabemos ahora. Pero ellos no lo sabían en aquel entonces. Y Jesús evidentemente no se preocupó de informarles. Era uno de las “Benditas piedras de tropiezo” que excluyó a todos salvo a los que son guiados por el espíritu. Les dio a esos escribas, sacerdotes, y fariseos demente legalista, una salida para escapar y justificar su rechazo a Jesús. Dios siempre le dará a uno una salida, sino puede oír la voz del espíritu.
En el capítulo 7 de Juan, en el tiempo de la fiesta de los tabernáculos, hubo gran disensión a causa de Jesús. Algunos pensaban que él era varón de Dios por las obras que hacia, y por la unción que reposaba sobre él. Pero otros le rechazaban, cosas extrañaban, apoyándose en las escrituras. Los versos 40 – 43 dicen, “entonces algunos de la multitud, oyendo estas palabras, decían: verdaderamente este es él profeta. Otros decían: este es el  Cristo. Pero algunos decían: ¿De galilea ha de venir el Cristo? ¿No dice la escritura que del linaje de David, y de la aldea de Belén, de donde era David, ha de venir el Cristo? Hubo entonces disensión entre la gente a causa de él”.  Y los fariseos dijeron en el verso 52, “¿Eres tú también galileo? Escudriña y ve que de galilea nunca se ha levantado profeta”.
En una ocasión Jesús les dijo: “No tenéis su palabra morando en vosotros; porque a quién el envió, vosotros no creéis. Escudriñad las escrituras, porque a vosotros os parece que en ella tenéis vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí” (Juan 5: 38, 39). En Hebreos 10:7 se citan las palabras de Cristo de los Salmos: “Entonces dije: He aquí que vengo o Dios, para hacer tu voluntad, como en el royo del libro esta escrito de mí”. Así que se describe en detalle en la biblia la primera venida de Jesús. Se describe su naturaleza, sus características, sus obras, todo acerca de él, en la ley de los profetas del antiguo testamento, pero solamente si uno tiene ojo para ver por el espíritu.
¿QUIÉN ERES TÚ, JUAN?
Las noticias del nacimiento de Juan el Bautista, con todos sus eventos extraños registrados en Lucas, el capítulo 1, se divulgaron por toda Judea. Su padre era Zacarías, un sacerdote bien conocido, a quién le tocó en suerte ofrecer el incienso en el altar de oro en el templo. Así Juan no era desconocido en Jerusalén. Y cuando (en Juan 1:19) los fariseos enviaron sacerdotes y levitas al río Jordán para que le preguntase a Juan, “ ¿ Tu, quien eres?”, ellos no querían que dijese, “soy Juan, hijo de Zacarías el sacerdote”. Todos sabían eso. Querían decir, “¿Cuál es tu parte en el cumplimiento de profecía? ¿Donde está la escritura que describe tu ministerio a Israel?” Sabían que con el impacto de Juan estaba teniendo sobre Israel, después de 400 años sin profeta, las escrituras hablarían de él o le describirían si fuera de Dios. Ellos le preguntaron si él era el Cristo que según los profetas iba a venir, y el les respondió, “no soy el Cristo”. Entonces le preguntaron si él era el ministerio de Elías que según Malaquías vendría para restaurar todas las cosas. Su respuesta era, “no lo soy”. Luego dijeron, “¿eres tu aquel profeta?”, haciendo referencia a una profecía por Moisés en Deuteronomio 18:15, pero el contestó que no. En el sentido cabal el dio respuesta absolutamente correctas a todas las preguntas, aunque vino, como un individuo, en el espíritu y poder de ese gran ministerio de Elías para los postreros días que Jesús mismo reconoce en Mateo 17:11 – 13 y Mateo 11:14.
“Pues”, dijeron, “si estas escrituras no se refieren a ti o a tu ministerio, entonces ¿Quién eres, y donde se habla de ti en profecía?” y les dijo: “yo soy la voz que clama en el desierto: Enderezad camino del Señor; como dijo el profeta Isaías (Isaías 40: 3), (Juan 1:23). Así que la venida de Juan fue anunciada por el profeta, y a Judas Iscariote fue descrito en los Salmos, también hablando de la maldición que vino sobre sus hijos (Salmos 109:8 – 9; 54: 13 – 14; 41:9).
EL HOMBRE DE LA NUEVA CREACIÓN
Entonces la teoría de los fariseos era correcta. Es cierto que la palabra describe los mayores eventos proféticos. Y  si fue tan específica, y en tanto detalle acerca del primer advenimiento de Cristo (y de otras personas relacionadas con él en aquel tiempo), cuanto mas abría una descripción de su segunda venida, y del hombre de la nueva creación, ese hijo corporativo de muchos miembros. De modo que si la restauración de esa iglesia gloriosa a de ser una realidad en nuestros días, debemos poder mirar en la palabra y dejar en el espíritu nos muestre donde ella nos hablas de nosotros. Si nos revela tan claramente la gloria de la cabeza, seguramente nos revelará algo del resto del cuerpo, porque el es uno con su cuerpo.
La palabra enseña claramente de ese hombre de la nueva creación es un cuerpo de muchos miembros con Jesús como la cabeza. El mundo está esperando la manifestación de ese hombre el hijo corporativo de Dios. Hay algunas cosas que tienen que  acontecer en este mundo respecto a la manifestación de este cuerpo de vencedores. Isaías 52:7 dice: “ ¡Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salvación, del que dice a Sión: tu Dios reina!”
Ahora nota algunas cosas en este verso. Primeramente habla de “él”, usando el singular y masculino. No una novia, sino un hombre. Nota que la hermosura de este se ve en los pies. ¡Gloria a Dios! Y el tiene una palabra para Sión. Dios reina, y las atalayas verán ojo a ojo cuando Jehová vuelve a Sión (verso 8). “Cuán hermoso son… los pies del que trae…”. Dice lo mismo en Nahum 1:15 – “He aquí, sobre los montes los pies del que trae buenas nuevas”. Masculino y singular. Ahora abre en el nuevo testamento y ve donde Pablo cita esta escritura en Romanos 10:15, pero dándonos la revelación mas amplia de lo que dice Dios: “como esta escrito: ¡cuan hermoso son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian  buenas nuevas!”
UN NUEVO HOMBRE
Ahora Pablo no estaba citando equivocadamente una escritura. El espíritu revela aquí  que todos somos una parte de lo que Dios esta reuniendo en uno en estos últimos días. “De reunir todas las cosas en Cristo en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como los que están en la tierra” (Efesios 1 :10).
En la reunión de todas las cosas, habrá de los que estarán viviendo en esta tierra  en ese tiempo. Así Jesús fue designado como la cabeza de este cuerpo, estos serán conocidos como los pies, la parte del cuerpo en contacto con la tierra. Cuando el sumo sacerdote pasó por el velo del día de expiación, al lugar santísimo, era descalzo. No llevo zapatos. Una descripción de las vestiduras del zumo sacerdote es dada en detalles en la ley, pero no hay provisiones para los zapatos. El lugar donde el pisa es tierra santa.
Hay tres partes del zumo sacerdote que son visibles cuando el pasa por el velo – la cabeza, las manos, y los pies. Y su vestidura esconde sus pies, hasta que empiecen a andar. ¡que cuadro de la manifestación de su gloria! Lo vemos en Jesucristo, la cabeza. Y lo vemos en un ministerio glorioso de la mano para perfeccionar a los santos. Finalmente, lo vemos también en esa compañía de vencedores quienes llevan todo el cuerpo detrás de este velo.
LA CABEZA Y LOS PIES
    Hay una revelación especial entre algunos miembros del cuerpo. Busca la escritura conocida de 1 corintios 12:12 – 27. Dice aquí claramente que como nuestro cuerpo tiene muchos miembros, haciendo un cuerpo, así Cristo no es  solamente un hombre, sino muchos. “vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular”.
Ciertos miembros tienen una relación especial con otros miembros. Nota en el verso 15 que el pie y la mano son mencionados juntos. Es que el pie necesita especialmente el ministerio de la mano, porque son apóstoles, profetas, evangelistas, pastores, y maestros que llevan esta compañía de los pies a la perfección acá en la tierra. El verso 16 habla de la oreja y del ojo, y a través de la Biblia encontramos estos dos miembros mencionados juntos. “ojos para ver y oídos para oír”. Hay un ministerio de “ver” en el cuerpo  -- revelaciones, visiones, etc. Pero este ministerio tiene que sujetarse al “oír” de la palabra del Señor para que venga la fe verdadera. Nota en el verso 17 que el oído se menciona con el olfato tiene que haber discernimiento o “el olfato” en el cuerpo para separar lo precioso de lo vil, para distinguir la verdadera palabra de Señor de las muchas voces de Babilonia. “ni el ojo puede decir a la mano: no te necesito” (verso 21). Hay los que dirán: “soy un ojo en el cuerpo. Puedo ver el programa de Dios, puedo recibir mis propias revelaciones y descubrir la verdad por mi mismo. No necesito el ministerio de la mano”. Pero déjeme decirte, amado, que cuanto mas grande tu revelaciones y visiones, tanto más necesitas el gobierno divino del cuerpo tienes que concentra miento en someterte al ministerio y autoridad de apóstoles, profetas, y pastores, etc., ungidos por Dios. Esto del “ojo” quedándose en casa solo y gozándose en sus grandes revelaciones y visiones esta fuera del orden divino, y es cosa peligrosa. Si un objeto ajeno entra en el ojo, es la mano que tiene que sacarlo, tan callosa o áspera que sea aquella mano punto.
LOS PIES SON NECESARIOS
Ahora lleguemos a lo esencial de este mensaje. El verso 21 dice que la cabeza (Jesús) no puede decir a los Pies (una compañía de santos viviendo en la tierra), “No te necesito”. Colosenses 1:18 y Efesios 1:22 confirman que Jesucristo es “la cabeza del cuerpo, que es la iglesia”, y es “cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo”. En un parto normal, la cabeza sale primero y los pies son los últimos en nacer. Así también con este hijo – varón, el Hombre de la Nueva Creación. Hemos llegado a la hora cuando los pies están manifestándose en la plenitud de su gloria. Pero tiene que suceder en una compañía de santos todavía  viviendo acá en la tierra. “No todos dormiremos”, nos dice el apóstol. Hay un cambio que viene, y algo nos va a acontecer a nosotros aquí mismo en la tierra.
Es de esta compañía de los pies que quiero escribir hoy. La palabra es llena de esta verdad, dando la naturaleza, características y actividades de este pueblo. Si las escrituras tenían tanto que decir acerca de Juan el Bautista, Judas, y la primera venida de Jesús, ¿es extraño que hay tanto escrito sobre el pueblo que llega al fin del siglo para producir la manifestación de los hijos de Dios? Hemos leído muchas veces las escrituras que hablan de los Pies, sin pensar nada de esto. Nunca nos dimos cuenta que Dios nos estaba hablando de una compañía de personas de la cuál íbamos a formar una parte. Ahora abramos nuestro corazón a revelación divina, y miremos la Palabra de Dios para ver lo que El tiene que decir acerca de los Pies de este Cuerpo de Cristo.
LAVADOS DE TODA SUCIEDAD TERRENAL
 La gran necesidad para los que viven acá en esta tierra es que alcancen una vida de perfección y pureza absoluta. No puede haber una verdadera y plena manifestación de su gloria, de un pueblo lleno de pecados y espíritus malos. Los pies tienen que ser lavados. En el capítulo 3 de Zacarías vemos a Josué el zumo sacerdote, en pie delante del Señor, vestido de vestiduras viles, y Satanás está allí para acusarle. Pero Josué es limpiado y hecho Santo y capacitado para ministrar. El es tipo de ese “renuevo” (verso 8) que vendrá en los últimos días, y (verso 9) Dios dice que él quitará el pecado en un día. ¿No dijo Jesús, “yo soy la vid, vosotros los pámpanos (renuevos)”?.
“De todo mal camino contuve mis pies, para guardar tu palabra” (Salmos 109:101). No puede haber el guardar plenamente su palabra hasta que un pueblo viviendo en la tierra se haya abstenido de todo mal y este andando en perfección. Alguien dirá: “pero eso imposible”. ¿Imposible para Dios? El lo ha prometido. Jesús lo ha mandado: “sed pues vosotros perfectos, como vuestro Padre que esta en los cielos es perfecto” (Mateo 5:48). El cuadro es dado en Juan 13, donde Jesús lava los pies de su “Iglesia”. Jesús advirtió a Pedro que si sus pies no fueran lavados no tendría parte en la gloria de su reino. También le dijo que no necesitaba más que lavarse los pies, porque son solamente los que viven en la tierra que necesitan ser lavados. No hay purgatorio para los muertos. Los santos que ya se han ido no necesitan una obra purificadora mientras estén en el cielo. Son los que están aquí en la tierra, los pies, que tienen que ser limpiados. El los lavará por su palabra, hasta que contengan sus pies de todo mal camino. Hablando de su iglesia en la tierra en (Efesio 5:26), él dice: “para santificarla, habiéndolas purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentarla así mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha”. Esto habla de una compañía perfecta, ¿verdad?.
LAVADOS POR LA PALABRA
Entonces, habrá un pueblo en los últimos días que entrará en un conocimiento más amplio de su palabra que cualquier otro que haya andado en este mundo, salvo  Jesús. Aún Pablo dijo: “ahora conozco en partes”. Lo que es en parte se acabará, y lo perfecto vendrá. Porque si vamos hacer perfectamente lavados y purificados, necesitamos un entendimiento perfecto de su palabra perfecta. Este hombre de la nueva creación será limpio, perfecto, no trayendo más imágenes de aquel Adán terrenal. Y para llevarnos a esto, necesitamos un poderoso limpiador. Su palabra, claramente entendida, es aquel limpiador. (Salmos 119:105) dice: “lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino”. ¿Por qué no dice “lámpara es a mis ojos”?.  Porque Dios está diciéndonos acá que la parte del cuerpo de Cristo que necesita la luz de su palabra, es aquella compañía de los pies que están viviendo en la tierra en el tiempo que este cuerpo se manifieste en su gloria.
En (Nehemías 8) vemos un cuadro muy claro de Israel siendo llevado a un conocimiento de la palabra de Dios. Ahora nota barias cosas importantes: primeramente, aconteció en “el primer día del mes séptimo” (verso 2). Esto era el tiempo de “sonar la trompeta” para la fiesta de los tabernáculos. Esto es muy significativo. Puesto que la pascua nos habla de la experiencia de justificación y regeneración, y la fiesta de Pentecostés es simbólica de la venida del Espíritu Santo sobre la Iglesia, El Bautismo del Espíritu, los dones del Espíritu, etc., entonces esta última gran fiesta de los tabernáculos al fin del año nos habla de otra gran experiencia del Espíritu para si Iglesia. Es tiempo de la plenitud, la “cosecha”.
Es en este tiempo que hay una suministración grande de entendimiento de la palabra. Nota también que este es un libro del tiempo después de la cautividad. Eso es, el remanente de Israel había salidos de Babilonia para reedificar el templo y la ciudad de Dios. ¿No es extraño que durante los 70 año en Babilonia, el pueblo no entendía la palabra? Tenía el libro. Pero no recibieron entendimiento de ella hasta haber salido de Babilonia. ¿Qué la mayoría de Israel que había quedado en Babilonia? No tenemos ningún relato de que la palabra tuviera vida para ellos. Cuando Babilonia cayó, ellos cayeron juntamente con ella. Eran los que habían salido de Babilonia que Dios llevó a una profundidad de revelación de la palabra. (Los versos 7 y 8) dicen: “los levitan hacían entender al pueblo la ley; y el pueblo estaba atento en su lugar y leían en el libro de la ley de Dios claramente, y ponían el sentido, de modo que entendiesen la lectura”. (El verso 1) dice: que el pueblo se había juntado, “como un solo hombre”. Déjeme decirte que hasta que aquel “hombre” haya salido de Babilonia y se haya juntado “a él”, no habrá plenitud de la palabra revelada, ni verá ojo a ojo el atalaya. Sin embargo, aún ahora estamos yendo adelante  hacia ese lugar, y como resultado hay una gloriosa luz de la palabra alumbrando sobre nosotros.  Estamos viendo verdades que han estado ocultas desde edades y generaciones. El pueblo lloraba (verso 9) al ver cuán lejos estaban del plan perfecto de Dios. Pero Nehemías les dijo que no llorasen, porque día Santo era, y que comiesen grosura, viviesen vino dulce, y enviasen porciones a otros. “el gozo de Jehová es vuestra fuerza”, el dijo. Y el en verdad este es día de gozo. Es un día cuando su palabra está saliendo con poder y claridad, y las escrituras tienen vida para nosotros. Las doctrinas y tradiciones de Babilonia se están llevando como paja adelante del aventador, para ser quemadas en el horno de fuego.                  
ENSEÑANDO A LAS NACIONES
 No tan solamente será limpiada esta compañía de los pies por el lavamiento de agua por la palabra, sino también de en medio de ellos fluirá un fuente de aguas vivas para traer vida a este mundo. Las naciones se sentarán a sus “pies” para aprender sabiduría. “Aún amó a su pueblo; todos los consagrados a él estaban es sus manos; por tanto, siguieron en tus pasos (pies), recibiendo dirección de ti” (Deuteronomio 33:3). Encontramos una historia de un hombre endemoniado en (Lucas 8). Este hombre representa el mundo perdido gobernado por las potestades de las tinieblas. Conocerás las historia de este hombre Gadara. El se encontró con Jesús, el hombre de Dios de la nueva creación, y fue liberado del reino de Satanás. Ahora bien, ¿Dónde encontró la gente a este hombre cuando salieron corriendo de la cuidad? “Sentado a los pies de Jesús, vestido, y en su cabal juicio” (verso 35). Este mundo va a sentir el impacto de este hombre de la nueva creación (la cosecha de Jesús, la Simiente) de estos últimos días. Este mundo será librado de la esclavitud de corrupción, y del reino de las potestades y principados en los lugares celestiales. Entonces el mundo se sentará a sus “pies”. Es decir, ellos serán enseñados y gobernados por un pueblo viviendo en la tierra que haya encontrado en la plenitud de Cristo.
En (Lucas 10:38 – 42) vemos a dos mujeres, tipo de dos clases de iglesias. Una estaba muy ocupada haciendo sonar las ollas y las cacerolas, haciendo obras. Ella era en el nivel de “sierva” y “se preocupaba con muchos quehaceres”. Ella no tenía tiempo para “sentarse a los pies de Jesús”. Y estaba turbada con los que lo hacían. “¿Por qué no estas trabajando para aumentar la escuela dominical? ¿Por qué no te ocupas en algún programa para las mujeres, una hermandad para los hombres, y algo para atraer a los jóvenes? Tienes que empezar un jondo pro- construcción. Tienes que empezar a luchar contra el comunismo, la pornografía, y el prejuicio racial. Tienes que afiliarte con la alianza ministerial y empezar a trabajar hacia la armonía ecuménica… tienes que “cocinar” algo para mostrar tu habilidad como “cocinera”. Cacerolas y ollas. Por supuesto, yo creo que hay lugar para ollas y cacerolas. Pero ahora el Cristo está aquí, y hay algo mucho más importante. Algo eterno que no se puede quitar. Todos estos programas y esfuerzos desvanecerán, pero había una sentada a sus pies recibiendo algo que nunca le sería quitado. Y hay una iglesia hoy dispuesta a poner a un lado todos los programas y actividades, simplemente para sentarse a sus “pies” y aprender de él.
PIES SEMEJANTES AL BRONCE
Daniel vio una visión de un varón (Daniel 10:5,6) con “brazos y pies como de color de bronce bruñido, y el sonido de sus palabras como el estruendo de una multitud”. Lo que él vio fue una visión profética del Hombre de Dios de la Nueva Creación, una multitud, completa con Cristo como la Cabeza. En el libro de Apocalipsis el Apóstol Juan ve la misma persona. En (Apocalipsis 1:15) dice: “Sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como un horno; y su voz como estruendo de muchas aguas”. En (Apocalipsis  2:18) leemos “El Hijo de Dios, el que tiene ojos como llama de fuego, y pies semejantes al bronce bruñido, dice esto”. Y en (Apocalipsis 10:1) dice que sus pies eran como columnas de fuego.
Ahora todas estas escrituras hablan de Sus “pies” en relación con bronce, fuego y horno. Bronce bruñido. El bronce es símbolo de juicio, como se ve claramente en su uso en el Tabernáculo. Esto nos dice que esta compañía de los pies pasará por un juicio, y saldrá del horno bruñido y limpio. Habrá mucha tribulación para los que prosiguen a la plenitud. Nada de Adán puede entrar en ese reino. De modo que, regocíjate en cualquier cosa que te suceda. Deja de gimotear y de llorar y de rogar a Dios que te trate suavemente. Deja de preocuparte de algún gran pecado que haya hecho por el cual Dios le trate tan duramente. Este horno de fuego es necesario para que los “pies” vengan a su lugar en Dios.
UN PUEBLO DE ALABANZA
“Dad gracias en todo”, nos instruye la palabra. Esto nos parece difícil a veces. Pero esta unción para los hijos manifestados naturalmente produce un espíritu de alabanza. Esta compañía de los “pies” será el mejor pueblo de alabanza  que jamás haya visto el mundo. Es un pueblo que conoce el gozo sobre natural del señor en medio de tristeza y tragedia. Por que esta fiesta de los tabernáculos es una “Fiesta de gozo”, y se manda al pueblo a regocijarse durante esta fiesta.
 “Mi pie a estado en rectitud; en las congregaciones bendeciré a Jehová” (Salmos 26: 12).En (Samos 22: 22). Jesús habla y dice que, “Anunciaré tú nombre a mis hermanos; en medio  de la congregación te alabaré” (Hebreos 2: 12). “Yo me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos. Nuestros pies estuvieron dentro de tus puertas, OH Jerusalén” (Salmos 122: 1 – 2).”Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanzas” (Salmos 100: 4).
Entonces las puertas o la entrada a la ciudad de Dios es la alabanza. Y esto es donde los “Pies” van a estar. Esto indica que en los últimos días, mientras un pueblo en la tierra entra  en su plenitud, conocerá un nivel más alta de alabanza que el hombre jamás haya conocido. Me doy cuenta que maría   danzó en la ribera del mar Rojo, y que los hijos de Israel alababan a Dios con alta voz muchas veces. Sé que Pablo  y Silas podían cantar y alabar a Dios a media noche en la cárcel. Pero ni los Santos del antiguo testamento ni los de la Iglesia Primitiva jamás han conocido las alturas de alabanza a las cuales Dios está trayendo Su pueblo ahora. Es la compañía  de los “Pies” que entra en la ciudad por medio de la alabanza. “hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones” (Efesios 5: 19).
Yen (Salmos 149). Leemos  de un pueblo que se regocija por su gloria y que canta aun sobre sus camas. “Exalten a Dios con sus gargantas, y espadas de dos filos en sus manos” (verso 6). Con esto salen para ejecutar venganza contra el pecado, para aprisionar a Satanás y principados y poderes. Esta gloria es para sus santos (verso 9). Entonces, alabad al Señor, Santos de Dios. Es vuestro privilegio y vuestra fortaleza.

LOS PIES PROTEGIDOS  POR LAS HUESTES CELESTIALES
Hay una promesa especial dada a la compañía de los pies en el (Salmos 91). En el (verso 11). Hay una promesa de protección para el hijo de Dios que aun Satanás reconoció.  “Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos”. En (Mateo 4: 6). Cuando Satanás estaba tentando a Jesús a probar que era el hijo de Dios, él aplicó esta escritura a Jesús: “Si eres Hijo de Dios, échate abajo (del pináculo del templo); porque escrito está, A sus ángeles mandará acerca de ti, y, En sus manos te sostendrán, para que no tropieces  con tú pie en piedra”. Aun que Jesús sabía que el verso en los Salmos hablaba de El, sin embargo El no caería en la trampa de Satanás. No tuvo que probar que era el hijo. Dios ya lo había dicho. El confiaba en la palabra no en alguna señal que el podría producir. Un verdadero hijo de Dios no tiene que andar por acá por allá alegando  y probando que es un hijo de Dios. Dios hablará a su favor.
La cosa gloriosa acerca de esta escritura es que se dirige a la cabeza del cuerpo (Jesús), pero no tiene referencia a una protección para los pies. “Para que no tropieces con tu pie”. Ciertamente era para Jesús mientras El anduvo acá en esta tierra en semejanza de hombre. Pero su significado ahora es para aquellos en la compañía de los “pies”, para los que están viviendo en esta tierra. Los ángeles no están protegiendo de peligro a los Santos que ya están en el cielo. Son los que están en la tierra que necesitan  las huestes angélicas. Y la promesa es nuestra. No dijo, “Para que no golpeas tu cabeza en árbol”, ni “Para que fractures tu brazo al caer”. Pero dice, “Para que no tropieces con tu pie en piedra”.
INTERVENCIÓN DIVINA PARA LOS HIJOS
Mientras que los hijos de Dios se rindan completamente al padre, poniendo a un lado su propio deseo  y voluntad, así también el padre interviene a favor de ellos, para que nada fuera de la perfecta voluntad de Dios les sobrevenga. Día y noche, las 24 horas del día, porque El no duerme. (Salmos 121: 2-3). Dice: “Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra. No dará tú pie al resbaladero, ni se dormirá el que te guarda”.
Se podría llenar este libro y muchos más con los testimonios de cómo Dios ha tenido sus ángeles cuidando ha sus hijos. Se pueden contar muchas grandes experiencias de liberación de peligro  y daño. Una quinceañera,  amiga de nuestra familia, estuvo en el Japón con sus padres misioneros. Un hombre procuró  atacarla, y cuando ella le resistía, él le disparó en el corazón a tiro a boca de jarro. Se quemo  un hueco en su blusa, y sobre su corazón la piel se hizo roja del balazo. Pero la bala cayó inocuamente al piso. Un milagro moderno de protección divina. En la sala de tribunal cuando el hombre fue procesado por asalto con arma letal, el abogado defensor sostenía que no era arma letal, porque si fuera así, la muchacha habría muerto. Entonces el fiscal disparó la pistola en un bulto de cartón (la única ves que se le había disparado desde el asalto), y comprobó que era mortífero, y que la única razón por la cual la muchacha no era muerta  se debía a un milagro de Dios. Un libro moderno de Daniel. “El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende” (Salmos 34: 7).
Esta compañía de los pies tiene que llegar a una victoria completa. Dios lo ha ordenado. En proverbios 3: 23- 26. Leemos –“Entonces andarás por  tu camino confiadamente, y tu pie no tropezará. Cuando te acuestes, no tendrás temor, sino que te acostaras, y tu sueño será grato. No tendrás temor de pavor repentino, ni de la ruina de los impíos cuando  viniere, por que Jehová será tú confianza, y él preservará tu pie de quedar preso”. ¿Gloria a Dios! Hay un reposo para el pueblo de Dios que vive acá en la tierra, y es esta compañía de los pies que va a entrar en ellos. Ana profetizó en (Samuel 2: 9), Que “El guarda los pies de sus Santos”.
Cuando hayamos aprendido esta verdad preciosa, entonces llegaremos a una paz gloriosa, y aun reino no conocido por otros. En (Lucas 8) hay un relato de un grupo de pescadores alcanzados en el mar por una tempestad se les acabaron las fuerzas y la capacidad, y estaban seguros que había llegado su fin. Otros barcos s habían hundido de tales tempestades, y otros hombres habían perdido la vida, y ellos estaban seguros que iban a perecer. Pero iba a bordo un hijo de Dios completamente entregado al Padre, dispuesto a aceptar cualquier cosa que su Padre escogiera para El. El era el único que no fue turbado por esta situación contraria, por eso el era el único que tuvo dominio sobre la situación. En efecto, el era tan imperturbable que estaba durmiendo en medio de la tempestad. Cuando le despertaron, el sencillamente tomó control de la situación, y por consideración a ellos, reprendió al viento y a las olas rugientes. Y ellos “atemorizados se maravillaban y se decían a otros: ¿Quién es este?” el es la clase de sobre que el quiere que sean todos sus hijos: no turbados por adversidad, viviendo sobre las circunstancias humanas, y en control completo de toda situación. Los hijos viven en confianza y reposo, con fe que el Padre está cuidándoles con ternura, y sabiendo (como Eliseo). Que cada monte de adversidad esta llenos de las huestes celestiales. “Para que no tropieces con tu pie en piedra”. No quiere decir que los hijos no tendrán problemas, persecuciones, tribulaciones, o aflicciones. Quiere decir que todo problema u obstáculo está allí para ser vencido. “todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.
Y en la gran batalla de las edades enfrentando esta compañía de los pies del Cuerpo de Cristo, esta promesa de protección por las huestes angélicas tendrá aun mas significado. Los que andan en la esfera de los hijos manifestado en la plenitud del espíritu, conocerán en la medida mas amplia el valor de esta provisión. Los ángeles, como (Hebreos 1:14), nos dice “espíritus ministradores, enviados para servicio a favor  de los que serán herederos de la salvación.       
TODOS LOS EMIGOS BAJO LOS PIES
Davis cantó un cántico profético en (2º Samuel 22) y (Salmos 18), y voy a citar las porciones acerca de la compañía de los pies: “E inclinó los cielos, y descendió; y había tinieblas debajo de bajo de sus pies. Dios es él que ciñe de fuerza, y quien despoja mi camino; quien hace mis pies como de siervas, y me hace estar firme sobre mis alturas. Tú ensanchaste mis pasos de bajo de mi, y mis pies no han resbalado. Perseguiré a mis enemigos, y los destruiré, y no volveré hasta acabarlos. Los consumiré y los heriré, de modo que no se levanten; caerán de bajo de mis pies. Pues me ceñiste de fuerza para la pelea; has humillado a mis enemigos de bajo de mí. Como polvo de la tierra los molí; como lodo de las calles los pisé y los trituré”. Esto armoniza bien con lo que Malaquías profetizó acerca de los que temieron el nombre del Señor en (Malaquías 4:3) – “Hollaréis a los malos, los cuáles serán ceniza bajo las plantas de vuestros pies, en el día en que yo actúe, a dicho Jehová de los ejércitos”.
Pablo nos dice en (Efesios 6) que nuestros enemigos no son carne ni sangre, sino, principados, demonios, espíritus malos en los lugares celestiales. Y estos son los enemigos que serán hollados bajo los “pies” de Cristo. El mas pequeño de aquellos que andan en esta esfera del reino acá en esta tierra tendrá dominio completo sobre todo demonio. Ni el cáncer, los narcóticos, la artritis, el odio, la codicia, el amor, ni aún la muerte puede hacer frente a aquellos.
HOLLANDO AL DRAGON
Mirando otra vez en el (Salmo 9:13). Leemos el resto de la promesa para los “pies”. “sobre el león y el áspid (serpiente) pisarás; hollarás al cachorro del león y al dragón”. Ahora estoy seguro que entiendes que no está hablando de serpientes y leones naturales. Estos son símbolos de dominios y espíritus de tinieblas. Estarán bajo nuestros pies. Pablo dice en (Romanos  16:20). “Qué el Dios de paz aplastará en breve a Satanás bajo vuestros pies”. La promesa en (Génesis 3:15) era que la cimiente de la mujer iba a herir la cabeza de la serpiente. Evidentemente, Pablo estaba diciendo que esto era todavía un evento futuro para el cuerpo de Cristo, y que la cimiente mencionada era los Santos de Dios, pues, parecen que mayor mente estoy citando escrituras aquí, pero cuando la Biblia es tan clara acerca de esta revelación, no se necesita predicar mucho.
Josué nos da cuadro de la obra de Jesús y los hijos de Dios en poner a todos los enemigos bajo nuestro pie. En (Josué 10) vemos la derrota de los 5 reyes, el significado de cuyos nombres describe la vida del yo y los espíritus que operan allí. Primeramente Josué les encerró en una cueva, luego les sacó e instruyó a sus principales a poner sus pies sobre los cuellos de los  reyes antes de que él les matase. Esto era para demostrar que aun los principales del ejército de Josué tuvieron un dominio más grande que los enemigos más fuertes. Y  amado, antes de la derrota final de Satanás y sus huestes, habrá una manifestación y demostración de la autoridad absoluta de los hijos de Dios sobre todo enemigo. En otras palabras, hay de los que moran en la esfera carnal y terrenal, porque Satanás ha descendido a ellos con gran ira. Pero al mismo tiempo habrá un pueblo que ha entrado en una dimensión nueva en Dios, y que anda en los cielos y se sienta en su trono. Estos “Pies” del Cuerpo de Cristo, aunque todavía en la tierra, no son de la naturaleza terrenal, Sino que han entrado en la plenitud de Dios. Demostrarán el poder y el dominio de su Dios, poniendo sus pies sobre los cuellos del enemigo. “Hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus Pies” (hebreos 10: 13).
PERO VEMOS A JESÚS
(Hebreos 2). Nos da a entender que se ha sujetado este presente “mundo” o siglo a los ángeles caídos, pero que el siglo del cual Dios está hablando ha de ser sujetado bajo los “pies” del hijo del hombre. Esta era la promesa de Dios dada en el (Salmo 8), pero  (Hebreos 2: 8). Dice, “Pero todavía no vemos que todas las cosas le sean sujetas. Pero vemos…a Jesús, coronado de gloria y de honra”. En efecto, todas las cosas son sujetadas al señor Jesucristo. El dijo en (Mateo 28. 18), Que “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra”. Así que El está controlando todo. Pero la obra no será terminada hasta que sus  enemigos sean puestos bajo Sus “Pies”, eso es, los santos que están viviendo acá en la tierra en cuerpos físicos y visibles. Esta es la victoria que El ha ordenado,  y hacia la cual El avanza. Yo me doy cuenta que la mayoría de los predicadores no pueden ver la posibilidad de semejante victoria gloriosa, y por eso enseñan que ninguno de los santos jamás alcanzará aquel estado de perfección  y dominio de esta tierra, de modo que tendrán que ser arrebatados al cielo para recibir su recompensa y su cuerpo glorificado, sin haber vencido sobre todos sus enemigos en este cuerpo. Esta es una doctrina de temor y derrota, que no cuadra en nada con el carácter de nuestro Dios. El dominio no puede y no va a venir sin la perfección. Por que mientras que el enemigo tenga un dominio cualquiera sobre nosotros, no podemos entraren la plenitud de Dios. Jesús dijo que Satanás vino y no halló nada en El; por eso tuvo dominio perfecto sobre todo lo que encontró. Así  también será con Sus hijos, los que llegan a Su semejanza y son conformados a Su imagen.
EL LUGAR DE MIS PIES
Se habla de la gloria de este pueblo de Dios en (Isaías  60: 13-15) “La gloria del Líbano vendrá a ti, cipreses, pinos y bojes juntamente, para decorar el lugar de mi santuario; y yo honraré el lugar de mis pies. Y vendrán a ti humillados los hijos de los que te afligieron, y a las pisadas de tus pies se encorvarán todos los que te escarnecían, y te llamarán Ciudad de Jehová, Sión del Santo de Israel. En vez de estar abandonada y aborrecida, tanto que nadie pasaba por ti,  haré que sean una gloria eterna, el gozó de todos los siglos”. ¿Puedes creer eso? ¡Está en la Biblia!
Por supuesto, yo sé que el cielo es glorioso. Todavía yo Creo en el Cielo y el infierno. Yo sé donde están los Santos, y yo sé donde están los pecadores. Pero toda la gloria del Cielo se va a manifestar en esta tierra. “Yo honraré el lugar de mis pies”. ¿No oro Jesús, “venga tu reino, hágase tu voluntad, como en el Cielo, Así también en la tierra”? Mi amigo, déjame decirte algo: Dios está poniendo un fin a este siglo malo, en donde el hombre ha rebelado contra Dios y Satanás ha obrado desenfrenadamente  en está tierra. Pero Dios no se ha dado por vencido en su creación. El la va hacer gloriosa. Dios tiene una sorpresa para el pueblo de este mundo, y El está a punto de traerla a la Luz. ¡Gloria a Dios! ¡Qué Salvador! ¿Sabes que el cuerpo de Cristo va a reinar y gobernar en está  tierra? ¿Te das cuenta que un pueblo viviendo en su cuerpo físico va a vencer a todos los enemigos, y que aun las naciones del mundo se someterán  debajo de ellos? Lee (Salmos 47: 3) donde dice: “El someterá a los pueblos debajo de nosotros, y a las naciones debajo de nuestros pies”. Entonces la compañía de los pies de este Cuerpo de Cristo glorioso someterá a las naciones debajo del reino de nuestro señor Jesucristo, Rey de Reyes, y Señor de Señores. Pero primeramente tenemos que someternos  completamente a El.
LOS PIES Y EL TRONO
“Y me dijo: Hijo de hombre, este es el lugar de mi trono, el lugar donde posaré las plantas de mis pies, en el cual habitaré entre los hijos de Israel para Siempre; y nunca más profanará la casa de Israel mi santo nombre” (Ezequiel 43: 7). ¡Aleluya! Aquí  Dios dice que tiene su trono y su morada en la compañía de los Pies. Sí, Dios tendrá su pueblo en el cual El va a reinar soberanamente aquí mismo en esta tierra. ¡Gloria a Dios! El pueblo que vive en esta tierra ha sido corrompido por el pecado, y triste es decirlo, aun los que son llamados por Su Santo nombre no han escapado. Pero El esta esperándolos de todo pecado, estableciendo Su trono en ellos, reinando sobre ellos completamente, y morando en ellos. ¡Alabado sea Dios!
Hemos pensado mucho acerca del trono de Dios, mayormente de nuestro deseo de sentarnos con El en su trono, para gobernar y reinar sobre la tierra. Pero no reinarán  los hijos de Dios, es decir, la compañía de los pies, acá en la tierra, hasta que El haya establecido Su trono en ellos. Porque  hasta que te hayas sometido completamente al señor, El no te sujetará el mundo a ti. Yo sé que se hace Su voluntad en el cielo. Pero yo espero ese tiempo cuando Su trono opere en la compañía de los “pies”, un pueblo en la tierra, y Su voluntad sea hecha en la tierra como en el cielo. Entonces veremos el mundo, con todos Sus sistemas  caóticos, sujetado a Dios y a sus hijos. Luego  los reinos de este mundo llegarán a ser de nuestro Señor y de Su Cristo. ¡Alabado sea Jesús!
ENTRANDO EN LA HERENCIA
Moisés guió al pueblo de Israel a través del mar rojo, los llevó a Sinaí, y estableció orden divino para aquella multitud desorganizada de ex -  esclavos. El les dio las leyes de Dios, y empezó a enseñarles a andar en los caminos de Dios. Mediante el ministerio de moisés, Dios les dio maná del cielo y agua de la roca. El les sostenía por 40 años en el desierto, y criaba una nueva generación que no codiciaba los puerros ni los ajos de Egipto. El trataba severamente con la rebelión de aquella generación vieja, hasta que El tuviera un pueblo que andaba en obediencia y fe.
Pero moisés nunca trajo al pueblo a su herencia prometida. Le tocó a Josué hacer eso. En (Josué  1: 2-3). Leemos, “Mi siervo Moisés ha muerto: ahora, pues, levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel. Yo os he entregado, como lo había dicho a moisés, todo lugar que pisare la planta de vuestro pie”.
Nota que la tierra prometida estaba delante de ellos, su herencia estaba ya visible. La parte que Dios les había entregado era solamente la que pisó la planta de su pie: Este es un cuadro llamativo del Cuerpo de Cristo. (Hebreos 6: 12). Nos dice: que hay los que “heredan las promesas” por la fe y la paciencia. Pero (Hebreos 11: 13). Dice que los que murieron en fe no recibieron lo prometido, pero lo miró de lejos. (Hebreos 11: 39-40). Dice que los que murieron no recibieron lo prometido, pero necesitaban un pueblo llamado “nosotros” en el verso 40, para poder llegar a su perfección completa. “Nosotros” somos aquella compañía de los pies de la cual habló Pablo en (1.corintios 15: 51) —“No todos dormiremos”. Son los que andan  en la tierra en el tiempo de la perfección. Ellos son los “Pies” que pisan la herencia acá en la tierra.
En otras palabras claras y sencillas, toda cosa que Dios ha prometido a todo el Cuerpo de Cristo como su herencia, tiene que ser experimentada por un pueblo que vive aquí en la tierra. Algunos  dirán, “¿Qué del Cielo?” ¿No oró Jesús que el reino del Cielo viniese a la tierra? (1.corintios 15: 54). Dice que cuando un pueblo aquí en la tierra se habrá vestido de incorrupción  e inmortalidad, entonces se cumplirá la escritura tratando con victoria sobre el sepulcro. Todo lo que ha de heredar el Cuerpo de Cristo, tiene que ser experimentado y manifestado pos los “pies” del Cuerpo. Tiene que pisar Su herencia. “Yo os he entregado todo lugar que pisare la planta de vuestro pie”.
Caleb reclama su herencia en (Josué 14: 9). Haciendo recordar  a Josué la promesa  que Moisés la había hecho. “Entonces Moisés juró diciendo: Ciertamente la tierra que holló tu pie será para ti, y para tus hijos en herencia perpetua, por cuanto cumpliste siguiendo a Jehová mi Dios”. Siendo unos uno de los doce espías  en Cades – barnea, Caleb había entrado en la tierra prometida en el  tiempo de las primeras uvas (Números 13:20). El había probado las primicias de la tierra (Romanos 8:23). El tuvo que poner sus pies sobre su herencia. Ahora podía reclamar y entrar en ella. Actualmente hay los que han sido sellados con el espíritu de la promesa, las arras de la herencia, las primicias del espíritu. Ellos gustaron del don celestial y los poderes del siglo venidero (Hebreos 6:4-5). Ahora, como Caleb, están diciendo, “Dame este monte”. Están dispuestos a luchar para obtener la plenitud de este reino. Ellos son la compañía de los pies, y el plan y propósito del cuerpo entero espera hasta que estos pies hollen todos sus enemigos en esta tierra. Sabemos que en nosotros mismos, no podemos hacerlo, estamos enfrentando un enemigo poderoso. Pero mira la gloriosa promesa en (Deuteronomio 11:23-24) “Jehová también echará de delante de vosotros a todas estas naciones, y desposeeréis naciones grandes y mas poderosas que vosotros. Todo lugar que pisare la planta de vuestro  pie será vuestro”. Recuerda el desafío resonante del apóstol Pablo en (Filipenses 4:13). “Todo lo puedo en Cristo que fortalece”. ¡Alza tu cabeza y regocíjate, porque tu redención se acerca! Los pies de Cristo están a punto de entrar en la plenitud de su herencia. ¡Gloria a Dios!
EL VENCEDOR
Hay un gran desierto para atravesar. Israel estuvo allí 40 años. Pero todo ese tiempo “Sus pies no se hincharon”, según (Nehemías 9:21) y (Deuteronomio 8:4). No sufrieron tanto del calor de aquel desierto que no pudieron mantener su andar con Dios yendo hacia la victoria final y entrada en la herencia prometida. Sí, tuvieron un desierto, “Yermo de horrible soledad” (Deuteronomio 32:10), pero la Biblia revela claramente que el desierto fue vencido por los pies.
Hay un sistema Babilónico para vencer. Sabemos que Dios ya a decretado su caída y en cuanto a Dios, ya esta hecho. Pero el va a permitir que su compañía de los pies hollen a Babilonia. Este sistema Babilónico será destruido por un pueblo manifestado la plenitud del espíritu aquí mismo en esta tierra. (Isaías 14:24.25) dice: “Jehová de los Ejércitos dejó diciendo: ciertamente se hará de la manera que lo he pensado, y será confirmado como lo he determinado; que quebrantaré al asirio (Babilónico) en mi tierra, y en mis montes (hijos) lo hollaré; y su yugo será apartado de ellos, y su carga era quitada de su hombro. Este es el consejo que esta acodado sobre toda la tierra”. Dios no va a echar a Satanás solamente del cielo, sino también va a vencerle aquí mismo en la tierra Dios le va a “hollar bajo sus pies”, eso es, dejar que un pueblo viviendo acá en la tierra manifieste una victoria completa sobre Babilonia y sobre toda obra Satánica.
Jeremías declara esta victoria sobre Babilonia en los capítulos 50 y 51. Escucha estos versos. “Voz de los que huyen y escapan de la tierra  de Babilonia, para dar en Sión las nuevas de la retribución de Jehová nuestro Dios, de la venganza de su templo” (Jeremías 50:28). Acuérdate, amado que tu eres el templo de Dios (1º Corintios 3:16, 2º Corintios 6:16). “Limpiad las saetas, embrazad los escudos (fe); a despertado Jehová el espíritu de los reyes en media; porque contra Babilonia es su pensamiento para destruirla; porque venganza es de Jehová, y venganza de su templo” (Jeremías 51:11). “Su voz rugirá como el mar, y montarán sobre caballos; se preparan contra a ti como hombres a la pelea, OH hija de Babilonia. Oyó la noticia el rey de Babilonia, y sus manos se debilitaron; angustia lo tomó, dolor como de mujer de parto” (Jeremías 50: 42-43). Aquí esta el ejercito de Joel en orden de batalla contra Babilonia. Véase en (Joel 2:1-10).
Y ahora vemos el pueblo que destruye a Babilonia: “No es como ellos la porción de Jacob; porque el es el formador de todo, e Israel es el centro de sus herencia; Jehová de los ejércitos es su nombre. Martillo me sois, y arma de guerra; y por medio de ti quebrantaré naciones, y por medio de ti destruiré reinos. Y pagaré a Babilonia y a todos los moradores de caldea, todo el mal que ellos hicieron en Sión delante de vuestros ojos, dice Jehová (Jeremías 51:19-20-24). ¡Gloria a Dios! Esta gran compañía de los pies va a derribar toda la gloria de Babilonia.
En (Isaías 26:1): “En aquel día cantarán este cántico en tierra de Judá: fuerte ciudad tenemos; salvación puso Dios por muros y antemuro”. Entendemos, pues, que esta no es una ciudad natural, sino el pueblo de Dios, la Esposa de Cristo, la ciudad Santa. Pero nota en el (verso 5)que habla de otra ciudad, aun Babilonia: “Porque derribó a los que moraban en el lugar sublime (Babel); humilló a la ciudad exaltada, la hasta la tierra la derribó hasta el polvo. La hollará pie, los pies del afligido (“del pobre”, según la versión inglesa), los pasos de los menesterosos”. ¿Quiénes son los que hollarán “la ciudad exaltada”? En (Lucas 4:18) Jesús dijo: “El espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres”. Y en (Lucas 6:20) Jesús dice: “Bienaventurados vosotros los pobres, porque vuestro es el reino de Dios”. ¡Si, esta compañía gloriosa de los “pies” en los últimos días que oye el evangelio eterno del reino, y que prosigue a ese reino, que derribará los muros de Babilonia y librará a sus cautivos! No esperes que un ángel venga del cielo para ejecutar esta gran tarea. Se les a dado esta victoria y este honor a los Santos de Dios que viven acá en esta tierra. Y yo les puedo asegurar que los santos que han ido por el camino del sepulcro se regocijarán con los “pies” en este triunfo glorioso (1º Corintios 12:26) nota lo que dice en (1º Corintios 12:23) – “Y aquellos del cuerpo que nos parecen menos dignos, a estos vestimos mas dignamente; y los que en nosotros son menos decorosos, se tratan con mas decoro”. ¡Sí! ¡Cuán hermosos son los pies!
LA MUERTE ES VENCIDA POR LOS PIES
Sabemos que la Biblia nos dice que “no todos  dormiremos” esta es la verdad, absoluta y final. Pero, ¿Cómo va a suceder?  ¿Enseña la Biblia algo sobre la muerte y la compañía de los pies? Sí, lo haces. Nota en (1º corintios 15:25-28) la declaración de victoria sobre la muerte: “porque precioso es él (Cristo en su glorioso cuerpo) reine hasta que (Dios el Padre) halla puesto a todos sus enemigos debajo de sus (de Cristo) pies. Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte. Porque todas las cosas las sujetó (Dios) debajo de sus pies (de Cristo, el hijo del hombre, (hebreos 2:8). Y cuando (Dios) dice: que todas las cosas han sido sujetadas a él (el Cristo), claramente se exceptúa aquel (Dios) que sujetó  a él (el Cristo), todas las cosas. Pero luego que todas las cosas le estén sujetas (al Cristo, el hijo), entonces también el hijo mismo se sujetará al qué (Dios) les sujetó a él (al Hijo, al Cristo) todas las cosas, para que Dios sea todo en todos”.
De modo que Dios declaró que no solo, la muerte es vencida por su hijo, sino que también será puesto debajo de sus “pies”. Así que el pueblo viviendo acá en la tierra manifestará claramente una victoria sobre la muerte. Está bien para un joven que aún no ha llegado a su plena madurez declarar que ha vencido la muerte, reclamando salud divina en su cuerpo. Pero déjeme ver uno en quien es proceso de envejecimiento es claramente visible, uno que muestra los efectos del principio de la muerte obrando en su cuerpo; déjeme ver esta persona entrar en su vida de tal modo que el proceso se invierte, los hombre inclinados se enderecen, las canas recobren la vida y color, y todas las señales de muerte desaparezcan. Sí, yo se, que “El hombre fuerte de la casa” es atado en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, y un maestro nuevo toma control de esa casa. Pero demora para despojar su casa, sacar los muebles, instalar los nuevos muebles, y manifestar la victoria para que todos la vean “porque es necesario que este corruptible se vista de incorrupción” Dios va a permitir que toda el mundo vea y conozca que el es Dios. El está haciendo esto por medio de su iglesia.
PASANDO EL  JORDAN
El tercer capítulo de Josué relata la historia de Israel al pasar el Jordán para entrar en la tierra prometida. No hay porque citar el capítulo entero aquí, puesto que puedes leerlo en tu Biblia. Pero nota los versos 11-17 donde nos dice: “He aquí, el arca del pacto del Señor de toda la tierra pasará delante de vosotros en medio del Jordán. Tomad, pues, ahora doce hombres de las tribus de Israel, uno de cada tribu. Y cuando las plantas de los pies de los sacerdotes que llevan el arca de Jehová, Señor de toda a tierra, se asientan n las aguas del Jordán, las aguas del Jordán se dividirán; porque las aguas que vienen de arriba se detendrán en un montón. Y aconteció cuando partió el pueblo de sus tiendas para pasar el Jordán, con los sacerdotes delante del pueblo llevando el arca del pacto, cuando los que llevaban el arca entraron en el Jordán, y los pies de los sacerdotes que llevaban el arca fueron mojados a la orilla del agua (porque el Jordán suele desbordarse por todas sus orillas todo el tiempo de la siega), las aguas que venían de arriba se detuvieron como un montón bien lejos de la ciudad de Adán, que esta al lado de Saretán, las que descendían al mar, del Arabá, al Mar Salado, se acabaron, y fueron divididas; y el pueblo pasó en dirección de Jericó. Mas los sacerdotes que llevaban el arca del pacto de Jehová, estuvieron en seco, firmes en el medio del Jordán, hasta que todo el pueblo hubo acabado de pasar el Jordán; y todo Israel pasó en seco”
¡Gloria a Dios! ¡Qué escritura! ¡Que día tan tremenda en Israel! Las se detuvieron hasta Adán. Se ve claramente que las aguas del Jordán no se detuvieron hasta que las plantas de los pies de los sacerdotes que llevaban el arca de Dios (Su gloria y su presencia), se asentaron en el Jordán y llegaron a estar en tierra seca en medio del Jordán. Ahora sabemos que el Río Jordán en la Biblia es símbolo de la muerte. Jesús fue bautizado aquí, mostrando en tipo la muerte y la resurrección. No había entrada a la plenitud de la herencia hasta que este río fuese conquistado. No tuvieron que pasar el Jordán en Cadesbanea cuando espiaron la tierra y tomaron los primeros frutos. Y no tenemos que morir completamente al yo personal para recibir el bautismo del Espíritu Santo y participar de los primeros frutos del Espíritu. Pero para entrar en la Tierra Prometida permanecer allí, hay que pasar el Jordán. Esto significa una muerte al yo personal, y una derrota de la muerte natural. Tiene que haber un sacerdote que lleve Su gloria, su presencia. Y los “pies” de ese cuerpo de sacerdotes tienes que asentarte en el Jordán. Luego todo Israel vencerá las muerte, pasará el Jordán, y entrará en u herencia. Y no antes. OH, amigo, tal vez no puedes creer en tal glorioso cuerpo de gente como estos hijos de Dios manifestados, este sacerdocio de Melquisedec, pero debes creer que hay tal cosa, porque de ella depende tu herencia. La promesa fue dada a Abraham, pagada por Jesús en el Clavario, pero todavía está reservado en los cielos encubierta de nuestra vista, hasta ser manifestada en el tiempo postrero (1º Pedro 1:5). Ahora estamos viviendo en el día de ese descubrimiento o manifestación.
REALIADAD MANISFESTADA
Nota que en (Lucas 24:39-40), cuando Jesús quería convencerles a sus discípulos que El había regresado a ellos en realidad, poder, y gloria de la resurrección, El les mostró Sus manos y sus pies. El no dijo, “Mirad las marcas en mi cabeza hechas por la corona de espina”. Pero El dijo: “Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy”. Y en este día de Su venida. El manifestará Sus pies tal como sus manos o ministerio, y declarará que El ha regresado en poder de la resurrección. El mundo va a saber, poder la manifestación de los hijos de Dios (Romanos 8:19), que Jesús realmente ha regresado a esta tierra en carne, y no solamente como un espíritu o visión.
LOS PIES UNGIDOS
Esta compañía de los pies, o hijos de Dios levantándose en estos últimos días, tienen que ser ungidos con el precioso ungüento o unción que vino sobre la cabeza de este sacerdote (Salmos 133:2). Sabemos que Jesús fue ungido por el espíritu sin medida, que tenía los 7 espíritus de Dios (Isaías 11:2), pero ¿Qué del resto del cuerpo? Pablo nos dice que tenemos solamente una “medida” de fe, y conocemos “en parte”. ¿En posible que Dios haya ordenado que un pueblo viviendo en esta tierra sea ungido con este “ungüento precioso” que la cabeza recibió? ¡Sí!, gloria a Dios, lo es! En (Juan 12:1-5) vemos la historia de Jesús cenando en la casa de Lázaro. María y Marta, sus hermanas estuvieron allí. Marta todavía estaba haciendo sonar las cacerolas y las ollas, todavía estaba haciendo las obras de sierva (verso2). Pero María tomó ungüento de mucho precio, con valor de 300 denarios (verso 5), “y ungió los pies de Jesús, y los enjugó con sus cabellos; y la casa se llenó del olor del perfume”.
Ahora bien, 300 es el número de liberación divina, como vemos en el ejército de Gedeón, en el arca de Noé, en el Tabernáculo de Moisés, en los escudos de Salomón, etc. Lo que vemos aquí es que “la compañía de los pies” de este glorioso Cuerpo de Cristo recibe una unción especial para la liberación de la creación que está gimiendo (Romanos 8:21-2). El cabello de María nos habla de la iglesia verdadera a esta compañía ungida de sus hijos.
¿Has notado, amado, que la casa se llenó del olor del perfume? Déjame decirte que el hedor putrescente de un mundo moribundo será cambiado cuanto esta compañía de los “pies” pone todos sus enemigos  debajo del Cristo. El hedor de odio, temor, decepción, mentira, homicidio, dolor, tormento, muerte, tumultos, guerra, etc. Será reemplazado por la fragancia de este precioso ungüento. La fragancia de su presencia, su gloria, su verdad y su amor llenará toda la tierra ¡Gloria a Dios! ¡Alaba a Jesús! El lo llevará a cabo por medio de su iglesia. Su iglesia triunfante y victoriosa sus “pies” entrará en cada campo de batalla en la vida humana, y hollará a todo enemigo. Ellos andarán sobre las cumbres de los montes. “Quién hace mis pies como siervas, y me hace estar firme sobre mis alturas” (Salmos 18:33). ¡Gloria a Dios, cuán hermosos son los pies! Damos, gloria a Dios que tenemos el privilegio de vivir en esta hora de la manifestación de los hijos de Dios, del resplandor de la gloria de Dios por su hijo de muchos miembros.  Levantad  los ojos, hijos de Dios vuestra redención se acerca. ¡Jesús viene! Y ¡cuán hermosos son sus pies!
AMÉN...         

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